lunes, 7 de mayo de 2012

Magia Blanca



 Magia Blanca
En un mágico bosque bajo un rayo de luz plateada, nació un hermoso unicornio, al cual su madre al verle le llamo Magia Blanca, pues de su cuerno aun pequeño salían pequeños destellos que donde caían iban sembrando la vida, salían nuevas flores llenando todo el bosque de gran hermosura.
Sin dudar era el más bello y mágico unicornio, estaba envuelto constantemente en esos destellos de amor, que su madre le regalo al darle parte de su magia a su pequeño bebe unicornio.

El tiempo paso y en un suspiro creció Magia Blanca ahora era fuerte y poderoso, su magia también se fortaleció y llego a ser considerado el príncipe unicornio Magia Blanca






Magia Blanca se encargo de proteger con su magia el bosque el cual cada día era más bello los árboles más frondosos y  las flores más bellas y exóticas que jamás se habrían visto solo existían en ese bosque encantado, encantado por la magia de los unicornios pero sobre todo por Magia Blanca.

Un día en que Magia Blanca paseaba por el bosque, decidió ir más allá de los límites del bosque, ningún unicornio tenía permitido salir del bosque mágico pero un ruido desconocido lo hizo seguir ese camino fuera del bosque, así que siguió su instinto y fue al lugar de donde salía ese ruido. Al estar más cercas 

del lugar...vio a una criatura desconocida, caminaba en dos patas, las patas delanteras las movía de un lugar a otro y hacia ese ruido tan raro que al estar más cercas era un poco molesto, con sumo cuidado se acerco al ver que era la única criatura así, se veía tan desprotegida, le daba tanta ternura pero a la vez no sabía que era, pues en el bosque mágico no había algo similar, así que poco a poco se acerco a esa criatura...





Ya la criatura  no hacia ese ruido, ahora recogía unas flores y las olía, era tan diferente a todo lo que conocía Magia Blanca que sin pensarlo siguió avanzando...







Atravesó el río hasta llegar a la criatura, quien de inmediato se dio cuenta de la presencia de Magia Blanca,  la criatura se acerco con mucho cuidado a Magia Blanca y le dijo que hermoso caballito ¿quién eres, de donde saliste?.

_No soy caballito, me llamo Magia Blanca ¿y tú qué clase de criatura eres?
_Soy una niña me llamo Linda Flor ¿puedo acercarme más a ti?
Magia Blanca asintió con un movimiento de cabeza, así que la niña se acerco a él.
La niña acaricio a Magia Blanca  a quien le gusto tanto sentir la mano suave de la niña pasando por su piel, que paso un rato antes de que por fin preguntara.
_Dime Linda Flor ¿que era ese ruido que hacías?
_Estaba llorando, estoy  muy triste, mi madre ahora es una estrella y me quede solita en el mundo y no sé qué hacer no tengo a nadie más, dijo tan triste la pequeña.
_No estés tristes ahora si tu deseas puedes vivir conmigo, solo que tendrías que ir al bosque mágico que es donde vivo, yo hablaría con todos los que viven ahí para que no tengas problemas, ¿quieres ir a vivir conmigo?
_Si claro que si
Los dos caminaron un buen rato hasta llegar al bosque mágico donde todos los animales veían con asombro a la niña, pero no decían nada pues iba con el príncipe unicornio Magia Blanca, pero no por eso dejaba de llamarles la atención, esa criatura que caminaba en dos patas
Magia Blanca convoco a una junta a todos los animales del bosque.
Una vez reunidos les presento a la niña Linda Flor, todos los animales escuchaban atentos a Magia Blanca, fue entonces que Magia Blanca le dijo a Linda Flor que hablara ellos y les contara el porqué de su tristeza.
La niña comenzó a platicarles de su vida con su madre, lo feliz que fue mientras estuvieron juntas, y también de la enfermedad que se la llevo convirtiéndola en una hermosa estrella que desde el cielo la cuidaba, asegurando que esa era la razón por la cual ella había encontrado a Magia Blanca por que su madre le mando a un amiguito para que no estuviera sola nunca más.
Entre lágrimas de tristeza los animalitos la recibieron con gusto pues algunos de ellos sabían lo que era ver a sus madres convertirse en estrellas, que vigilaban desde el cielo a sus hijos.
Desde ese día Magia Blanca se convirtió en amigo inseparable de Linda Flor, por las noches se juntaban los animalitos a ver las estrellas junto a Linda Flor y contaban para que las estrellas vigilantes que eran sus madres estuvieran felices por ver lo bien que estaba







Y colorín colorado este cuento se ha terminado…


Juliana Casanova









miércoles, 18 de enero de 2012

El niño más feliz

 
El niño más feliz

Había una vez un niño muy pobre que vivía en una casita lejos de la aldea.
El iba todos los días a la escuela, caminaba mucho para llegar, a pesar de las dificultades el niño iba con gusto a la escuela cantando mientras caminaba. La vida no era fácil para él y su madre, ya que vivían solos, alejados de la aldea.
Es invierno y terminan las clases eso es bueno ya que el niño ayudaba a su madre, trabajaba vendiendo la leña a algunos aldeanos, los aldeanos con gusto compraban al niño ya que conocían como era su vida y admiraban al pequeño y a su  madre ya que los dos a pesar de que vivían muy modestamente se veían tan felices.
Un día un aldeano le pregunta al niño ¿Por qué eres tan feliz si no tienes casi nada para vivir?.
El niño con una sonrisa contesta no necesito más de lo que tengo
¿Pero qué es lo que tienes? Pregunto el aldeano al niño
Tengo salud, tengo a mi madre, tenemos lo indispensable para comer, y sobre todo tengo algo muy grande que mi madre me enseña.
¿Qué es lo que tu madre te enseña? Pregunta intrigado el aldeano
Mi madre dice que a pesar de que nosotros estamos solos no es así que Dios está con nosotros, que cada día nos regalo un regalo, nos da la vida, si tenemos frío nos regala el sol, por las noches nos ilumina con hermosas estrellas por si fuera poco el era más pobre que nosotros, el nació en un pesebre y no tenía nada entonces¿ para que ambicionar lo que nunca se ha tenido?.
El aldeano se quedo pensando al fin de un rato le dijo tienes toda la razón, tu madre es muy sabia, nosotros ambicionamos cosas y no somos felices porque no las tenemos en cambio ustedes son tan felices con tan poco.
El aldeano le compro la leña y el niño se marcho ya que era lo único que le faltaba de vender fue a la tienda para llevarle un rico pan a su madre e ir a su lado donde ella ya lo esperaba para que cenaran juntos y después leer un libro hermoso a la luz de las velas…
Diana Julieta Candia